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Un cuarto de hotel lindo y desconocido
horizontes azules, y aire acondicionado
en donde entramos juntos, absortos y turbados
por el fiero imposible que habíamos vencido.
Tu me besaste en la boca y me entregaste rendido
tu cuerpo frágil, dulce, deseoso y extenuado.
¡Oh reposo indecible, después de lo pasado!
¡Oh delicia inefable, después de lo sufrido!
…Tu no sentiste rubor de tu carne desnuda
la dicha te ahogaba como una mano ruda
y el cristal de tus ojos se enturbió de llanto,
mientras yo a tu lado con mil besos furtivos,
besaba el marfil de tus muslos sensitivos
con la boca ardorosa por esperar tanto…

 

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